domingo, 13 de febrero de 2011

Marchan por la paz





Los Mochis.- Más de 300 personas vestidas de blanco y con bandas en la cabeza, de diversas edades y clases sociales, marcharon esta tarde por las calles del centro de la ciudad haciendo un llamado a la paz.
Este mismo día el periódico con más circulación en la ciudad, El debate, anunció el asesinato del hijo del exdirector de la policía municipal, Rigoberto Félix en Guasave; un joven baleado y otro “levantado” en Mazatlán, y otro más ejecutado en Constancia.
En el atardecer de hoy todavía estuvo fresco el recuerdo de la balacera con que despertaron las familias mochitenses el pasado 24 de enero, un evento que dejó un muerto y dos combatientes gravemente heridos como saldo de un encontronazo entre sicarios y fuerzas del ejército.  
Ciudadanos que se sienten amenazados por esta creciente violencia se organizaron en asociaciones civiles y marcharon con pancartas y mascotas para llamar la atención en favor de la paz.
Los manifestantes iniciaron su marcha en el parque Carranza, donde los bronces alusivos al Quijote y Sancho Panza custodian las puertas de la ciudad, por el norte, y el busto del constitucionalista Carranza en el sur.
Los niños a la cabeza sostenían pancartas “Sí al amor; no a la violencia”, seguidos de un coro de voces que clamaba: “queremos paz” repetidas veces, en medio de una algarabía acrecentada por el ulular de las patrullas, las ostentosas motocicletas de los uniformados y las unidades de socorro de los guardias de Protección Civil.
Los Líderes Inspiradores Desarrollando el Amor –Lida- y los representantes de los Colegios Particulares por la Paz y la Tranquilidad de Los Mochis, entre otros, convocaron con alegría a los curiosos que salieron a la calle a mirar el desfile en los cruces de calles y avenidas.
Al nutrido grupo de pacifistas se unió el alcalde Zenén Xóchihua Enciso, quien después de ser asaltado por los reporteros locales se unió a la marcha y avanzó tranquilamente inmerso de una multitud jubilosa que detuvo por breves momentos un tráfico de fin de semana en la avenida Leyva, una de las arterias  más asediadas de la ciudad.
El sol se ocultaba y la temperatura descendía cuando el grupo arribó a la plazuela 27 de septiembre. La fiesta empezó casi a las seis de tarde. Una audiencia se entretenía con un espectáculo de niños que entonaron alegremente canciones alusivas al amor y la fraternidad sobre un entarimado sólido, alto y por todos sus costados protegido -0-.
   

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